Anclajes

Anclajes
Lina Scheynius

miércoles, 14 de abril de 2021

Pensamiento nocturno dualista

Para el torrente sanguíneo del interior, que pertenece al espíritu, galopando.


Hay un torrente sanguíneo en el interior pidiendo a gritos atención. Se nos ha enseñado a ignorarlo para mantener la energía funcionando en un sólo lado. La mente, el pensamiento piramidal, embotado en el tráfico. Desequilibrio causado por la falta de mirada hacia lo profundo. No es necesario, en esta eterna búsqueda de expansión, colocar de un lado la mente, y del otro el alma, ambas polaridades se necesitan. 

Cada alma ha elegido su aprendizaje en esta encarnación. Hay una sensación de tranquilidad, al creer que elegimos el nuevo camino, porque confiamos en nuestra elección. Pero el ego es tan meticuloso que se disfraza de liberación, autoengañando a su portador, y muchas veces en este caso la única forma de limitarlo es utilizando la mente. Afilar la mente como afilamos el alma. Para algunos la espiritualidad está de manera instintiva, es parte de sí mismo, por ello no es necesario ningún camino externo; en cambio, para otros, es el camino a transitar, para compensar aquello que internamente no está. Hay caminos como personas. No todo es como a simple vista, una imagen trivial puede convertirse en un infinito de posibilidades emocionales e interpretativas. La mente y el alma, desde un pensamiento dualista, son dos lados que dialogan, pero para una visión que va más allá de las polaridades, ambos lados son parte de lo mismo, es decir, que más que dialogar como elementos separados, se encuentran imantados creando un tercer integrante como es el ser.


LSR

viernes, 6 de noviembre de 2020

Calíope

El movimiento de los árboles daban una emotiva bienvenida. 
Respirar profundo, y observarlos, como en un saludo imperial, 
despierta la sensación de pertenecer al clan de lo universal.


Arriesgarse, lanzarse, tirarse, vibrar, gritar, bailar, mirar, besar, sentir, soñar, volar.
Hablarse, mimarse, observarse, reinventarse, saberse discreta y despierta.
Pausarse, desearse, soñarse, amarse.
¿Cuantas palabras necesitamos utilizar para crear la realidad?

Libertad, soledad, afectividad, dignidad, espontaneidad.
Felicidad, integridad, eternidad, modernidad, simplicidad, fugacidad.
Creación, unificación, comunión, revolución.
¿Cuantos diccionarios podríamos inventar para expresar todo latido de existencia?

División, desunión, destrucción, depresión.
Oscuridad, animalidad, ansiedad.
Tortura, locura, autocensura, cordura.
¿Cuantos universos son posibles en la mirada dualista y simplista de lo real?

Valentía, empatía embestía, resistía.
Cobardía, ardía, fundía, sacudía, escondía.
Existencialista, humanista, hermetista, ocultista, realista.
¿Cuántos trajes confeccionados por la mente se guardan en el placard?


LSR



lunes, 12 de octubre de 2020

Pensamiento nocturno: Viaje etéreo

Soy el movimiento de las aves en pleno vuelo.

Soy el movimiento que empuja al viento.

Soy el movimiento de nuestros sexos.

Soy el movimiento del diafragma respirando.

Soy el movimiento de la luz en libertad.


Me deslizo en la superficie hacia la recepción de tu cuerpo. Una sonrisa y una mirada que actúan como permiso al encuentro en medio del silencio. El calor de los cuerpos se manifiesta en cada centímetro de carne, acelerando la respiración, dando vida al sexo que enciende el deseo del contacto. Sentir que estamos unidos más allá de los cuerpos. Es como sí una energía actuará por encima del cuerpo físico, nos unificará y colocará en una burbuja llena de unión.

Así es un acto de un encuentro físico trascendiendo la invidualidad de la existencia humana. Plena comunión de almas amantes, creadoras, encontrando el momento de reconectar con la fuente astral. Es el acto testigo de la divinidad a la que pertenecemos. Pequeñas partículas de universo experimentándose en la vida humana.

En un sentido más trivial, el viaje puede ser entendido como un desplazamiento físico, pero en su profundidad el viaje se da en diversas dimensiones. Observar nuestros propios cuerpos desde una mente meditativa, es un acto viajero, como también lo es entrar en un laberinto psicológico. Cuando se amplia la mirada, la trivialidad, la superficialidad, de las palabras queda a un lado. Se comienza otro viaje, en el cual, las palabras cobran un sentido real para cada hablante. La asociación que se le otorga a un conjunto de letras puede variar según la experiencia transitada. Podemos utilizar una palabra como una llave a otro espacio, cargado de olores, sabores, colores, sonidos, texturas, recuerdos que reviven despertando emociones, sentimientos, sentires. 

El cambio de impresiones, que suele buscarse en la experiencia material, es sólo una posibilidad frente a otras que trascienden el plano terrenal. El vehículo que carga todo el viaje, es el cuerpo, el templo de los dioses, el soporte de los estímulos, el hogar del alma. El cuerpo junto a la mente, son el viaje, son la experiencia, son la manifestación de la existencia humana, del ser.


LSR


domingo, 11 de octubre de 2020

Sueño Lúcido

 Entre en relación, mejor dicho, nací en relación con todo ésto.

Mi relación con los árboles me llena de movimiento y quietud.

Mi relación con el cielo me expande por toda la tierra viva.

Mis relaciones afectivas me ayudan a ejercitar el corazón, 

le otorgan lenguaje; me dan un abanico de sentimientos, emociones,

 impulsos, deseos y hamacan mi mente en constante atención.

En relación me entendí parte de la totalidad.



Las paredes latían conteniendo el grito silencioso de una figura humana. Pude ver la sombra desde varios puntos de vista, como una cámara de filmación creando diversos planos, pero sin poder acercarme y abrazar el llamado de atención de esa figura. En un suspiro aparecí caminando por las calles que rodean su casa. Mi corazón latía rápidamente, sentía un nudo en el estómago, la sangre jugaba carreras por mis venas. Podía percibir todo eso, y predecir que aparecería en cualquier momento. Me asusté, doble hacía la derecha, el corazón me dolía, pero mi mente indicaba que era la mejor opción. Desperté dentro de esos movimientos, y decidí hacer lo que en el plano de la realidad aún no puedo. 

Tomé la calle que me llevaría a su casa. No podía respirar, pero la lucidez que tenía, me permitió comprender que en ese espacio todo era posible, y que podía hacer lo que quisiera con confianza. Toqué el timbre de su casa, todo era igual que en la realidad, su voz salió por el portero eléctrico, y preguntó:-"¿quién es?". Silencio, se me paró el corazón, todo parecía tan real, que me quedé muda. Continuó rellenando ese silencio:- "Ya sé quién sos, te estaba esperando. No te vayas, salgo en un minuto". Escuché los pasos de él acercándose para abrir la puerta. 

La puerta se abrió, y su imagen idéntica a la primera vez que lo ví, me miró y sonrió. La emoción de sentirlo tan cerca, hizo que lo abrazará, que le dijera todo lo que sentía especialmente que lo extrañaba. No sé cómo pero derrepente estábamos caminando por diversos paisajes. Un parque, una plaza, un bosque, en pequeños espacios que me recuerdan al Lago Puelo, un patio, una casa que no me era familiar. Ahora sólo recuerdo que mientras caminábamos, hablábamos, pero no recuerdo las palabras exactas, ni todos los temarios. Tengo grabada la sensación de familiaridad al tenerlo cerca, un estado de bienestar que no estaba sintiendo hacía tiempo. Sabía que era un sueño, en el cual estaba despierta, así que traté de extenderlo lo máximo posible.

Él parecía tan real, algo diferente de lo que lo recordaba, más liviano, etéreo y eso me mantenía tranquila. Antes de que terminará, lo miré a los ojos, se me cayeron algunas lágrimas, y le pedí que recuerde que él era para mí una pieza de los momentos más hermosos vividos, que mi corazón aún mantiene su lugar, y que siempre estará en mí todo ese Amor que supo dar sin saberlo, y que gracias a todo lo transitado juntos pude sanar lo que no veía.

Ahora escribiendo todo el ensueño, todo ese viaje onírico estando despierta, me vuelven las sensaciones al retratarlo con palabras, y puedo entender lo que está más allá de las líneas, la creación de una existencia viviendo el Amor. Existen muchos sueños que recuerdo, que me envían mensajes, que me hablan de lo que no veo, pero en los que puedo tomar conciencia que los habito, me ofrecen una libertad diferente a la que construyo en el plano material. Esos sueños en lo que decidí el accionar, desperté, me expanden hacia el encuentro con mi origen. Un sueño lúcido es mi llave para conectar con el universo creador.


LSR

domingo, 4 de octubre de 2020

Pensamientos de palabras XLVI

Pienso y no sé que pienso. 
 Hablo y no sé que hablo.
 Escribo y no sé que escribo. 
Esta forma de decir sin decir, es la que manifiesta la totalidad existente,
 ni una cosa, ni la otra. 

Hace tiempo vengo observando mis movimientos, elecciones, relaciones, proyectos, en los cuales existe un punto de fuga en común, al que hoy le pongo atención. Hay una necesidad en mi ser de autoexpresarse por medio de diversos lenguajes, espacios y tiempos. En medio de un estado pandémico, extraído de un relato de Ciencia Ficción, he vuelto a mi herramienta más preciada que es la palabra.
Desde pequeña me he expresada por medio de la palabra, a veces en exceso, para retratar lo que sentía, quería, imaginaba; la conexión más directa al interior de unx otrx, en la infancia, la sentía en el diálogo profundo. Mis padres nunca fueron demasiado demostrativos, asociando esa demostración a una cuestión física, en la infancia, sería el abrazo, el beso, las palabras demostrativas de afecto; pero me enseñaron a encontrar la demostración en otros actos de Amor, uno de ellos era la escucha con atención. Este aprendizaje lo encuentro reproducido en cada vínculo que construyo. Una parte de mi ser, coloca atención a las personas que quiero, una escucha sincera con el corazón abierto, y ante todo sin juicio. El juicio no es Amor. Ese es otro gran aprendizaje que obtuve de las experiencias de relacionarme con otrxs. 
Lxs amigxs, los amantes, lxs colegas, lxs compañerxs, son los espejos que me han devuelto una mirada más profunda de mi ser. Cada día agradezco desde el fondo de mi corazón, el cruce físico con cada unx, porque he allí la clara representación de la conexión que existió, existe y/o existirá. En esos reflejos empiezo a ver los actos de Amor. Creo que en un diálogo profundo real, las palabras no son de unx, a pesar que salgan de nuestras bocas. Existe en ese encuentro físico, un encuentro de almas, que trascienden los límites del cuerpo, el espacio, el tiempo. Es como sí "algo" se manifestará por medio de las palabras, creado en sintonía a las vibraciones de las personas involucradas en el diálogo, y regalará un entendimiento entre las partes que los lleva a un estadio de gozo y gloria. Cuando estamos en presencia de esa conexión, de ese nivel de entendimiento, de esa atención flotante, la sensación de plenitud que se experimenta no tiene descripción en palabras. Es como hablar chino mandarín, y estar perdido en Italia, sin saber pronunciar una palabra en italiano; pero derrepente por una de esas "casualidades(causalidades)" nos encontramos a otras personas que hablan el mismo lenguaje. Derrepente entrar en ese entendimiento, nos permite respirar tranquilos, sentir pertenencia, nos brinda seguridad. 
Para algunxs el Amor puede ser todo aquello que se asemeje al mundo construído en relatos a modo Disney o telenovelas de producciones latinoamericanas. Puede significarles posesión, guerra, destrucción, supresión, pero el Amor está muy alejado de todo eso. No hay definición de diccionario que nos diga qué es el Amor, tampoco un manual, que nos indique que pasos seguir para construirlo, pero existe una pequeña campana en nuestro interior que es tocada frente a un acto de Amor. Esa campana es nuestra intuición, que no es lo mismo que el instinto, uno pertenece al fino equilibrio entre el saber y el sentir; y el otro, al estado más salvaje del ser humano. En nombre de uno se toman sabias decisiones, en nombre del otro, se mata para sobrevivir. 
Esta reproducción sin escalas de la escucha, es un acto de Amor, que nos permite trascender la individualidad. No es lo mismo oír, que escuchar, uno es un acto reflejo, el otro es un acto con atención, presencia, apertura. Para que exista un diálogo profundo, sincero y real, el Amor debe estar presente, porque es donde el ego se corre a un lado y se entra en comunión con lxs hablantes. Podemos practicar este acto de amor sin limites, con nuestrxs amigxs, pareja, familia, desconocidxs, compañerxs de trabajo, con lo imaginable e inimaginable. 

 LSR

viernes, 25 de septiembre de 2020

Nota virtual: Respirar XXII (Estado Pandémico)

Respirar profundo, cerrar los ojos, comenzar a viajar en imágenes mentales que encienden algún sentimiento, emoción o chispa de fuego que da calor al Alma. El corazón que nos habla usando un lenguaje que a veces necesita traductor. Eternos aprendices del lenguaje del Amor. Una codificación que trasciende la lógica del gobierno mental. Pura vibración contenida por la carne y la piel.

A veces me nace la necesidad de expresar mensajes que me llegan de un lugar que no conozco. Es como que si las palabras brotaran de una fuente misteriosa, de la cuál soy solo un canal de expresión humana, que se alimenta de conexión. Hace un tiempo vengo cifrando los mensajes de mi propio corazón. Es toda una aventura de autoconocimiento, abriendo mis venas, viendo la sangre desbordando la Tierra. Viendo otros ojos, espejos bailando frente a mis ojos, maestros despiertos y ciegos. Todos abrazados por mis ganas de expandir el Alma. Descubriendo que tenemos la magia de sentir nuestra pertenencia a la totalidad existente.

Siempre me ha gustado decirle a mis amantes, casi como en señal de resguardo, que a simple vista puedo parecer una paloma pero en el fondo soy un cuervo. Siento que algunos lo han entendido, otros que solo fueron palabras, pero desde mis puntos de vista fue una declaración de totalidad. Soy el transporte, la experiencia viva, de un universo infinito saboreando la vida humana.

Los placeres, los deseos, la pasión, la dicha de estar viva, son pequeñas motivaciones que me llevan a conectar con todo lo vivo. He construido un castillo de significaciones alimentado de experiencias “buenas”/ “malas”, aunque siento la necesidad de aclarar, que no creo en dualismos determinantes, sino en totalidades fragmentadas para la comprensión de una mente hambrienta de saberes. He buscado herramientas en instituciones, en espacios creados para facilitar esas varitas mágicas que le otorgan misticismo a una realidad construida desde cálculos aparentemente fijados a un plano de lo real que transciende esas individualidades de disciplinas que fragmentan el conocimiento. He buscado, abrazado y enamorado de las Artes, medios de construcción de la expresión de vida humana, creando retratos de mensajes universales. Este castillo de significaciones ha sido remodelado en cada una de las relaciones que me he permitido abrir parte de mi ser.

En este respirar profundo, cerrar los ojos, sentir, me expando con el Amor. Deseo dar y recibir ese Amor. Soy un ser humano amante de los cuerpos, las almas, las energías en eterna conexión universal, de los hombres con fuego, agua, tierra y aire, que le danzan a la vida abiertos a las transformaciones que bajan las barreras del automatismo mecánico de almas que están camino a recuperar la fuerza de la existencia. Hoy me permito ser penetrada por esos reflejos, maestros, aprendices, compañeros, con todo lo pasado, presente y futuro. Abrazo todo con el calor de entenderme parte de este sueño en el cuál despierto cada mañana.

 

LSR

lunes, 1 de junio de 2015

La pausa

No fuiste el momento, no fuiste esos nombres, no fuiste ni la mitad de lo que me esperaba. Lamentablemente no fuiste el roble que buscaba, para terminar sentada sobre su tronco. Lamentablemente no sos nada.
Tocar el timbre, caminarlo, abandonarlo y tratar de no quemarme viva en zonas desconocidas. Todo se resume en eso, en cuatro lineas sin conciencia real.
Abrir una puerta, gritar desde afuera, sin ecos devueltos. Mirar desde afuera, como cambiaba el decorado. Cerrar la puerta, sin entrar. Cerrar la puerta, sin ver atrás. Sentir desde acá, que fue la mejor opción ante una guerra mundial.
¿Por qué destruirme en totalidad, sin una razón real? Sos mi espejo, y seré el tuyo, porque las fuerzas desconocidas nos han develado; pero jamás seré la que ahora está. Me volveré viento, imagen, recuerdo. Me verás en sueños, instintos de atracción, en palabras reproducidas. Volveremos a cruzarnos, en algún puente lejano, tendremos un nuevo tiempo para matarnos. La guerra aniquila, la guerra nos abre necesidades, la guerra se lleva una parte, coloca una nueva y a seguir peleando.
Al final, en una que otra post-guerra, nos tendra sentados en caida libre al abismo. Y en una de ellas, terminaremos partidos y unidos hasta el momento final de acabar siendo cenizas.
Mi ojo de águila, me a devuelto tu imagen en otro paisaje. Tan bello, perverso y herido. Sin hambre de niño. Un caballo trastocado por la realidad. Un fuego, el fuego. Veré tus manos, lamere tus pomulos, te tendré dentro mio, como a esa canción. Tus ojos, tus lunares, serán mi perdición. Ni otra vida, para esperarte. Alto al suicidio, me grito tu voz. Me corte y sali corriendo. Ahora soy una casa vacia, a la cual ocupar.

L.S.R.



Embarcación de Sara

Las mascotas de una ciudad enfrascada por viejos espejos, realizan el vuelo en círculo sobre la plaza congreso. Ese olor a madrugada de huevos podridos en la esquina de un procer argentino. Los ojos empapados de reflexiones en un lapso de aburrimiento hacen de Sara un ser particular.
La voz de su madre susurrando sobre las estrellas que la empachan, Sara y sus recuerdos. Una canción que se presenta, la abraza y le guiña un ojo. Ella sabe que todo dura un momento y que la historia es otro invento.
Un eterno, "sos una estrella luminosa", le dice que continúe la marcha hacia lados que ni siquiera ella puede comprender pero que sigue como en un impulso hacia el cielo. Sara y sus mil preguntas, ese hambre de verdad, de conocimiento constante que le llena el alma. Necesita de todo aquello, necesita transmitir los mundos encerrados en su pecho.
Una pequeña Sara que intenta llamar la atención porque necesita hacerlo. Sutiles personajes surgen de una mente en progresión constante hacia ficciones bien previstas.
Una adolescente Sara que encuentra seres singulares porque necesita comprender lo incomprensible. Detrás de cada mirada se esconde un universo de ideas, de historias resignificadas después de cada batalla.
Una joven Sara que necesita amar porque lo desea. Llego al tope de su autosuficiencia. Ahora necesita la mirada de su hombre por las mañanas, el aroma de esa piel estacionada en el tiempo, las eternas manos danzadoras. Ya todo lo anterior llego al fin, y un nuevo amanecer le toca las mejillas. Un lunar en un rosto, una idea que sale escurridiza, pegada entre los labios; un mundo distinto al de ella, que la abrace como si el mundo fuera a terminar mañana.
Las preguntas que había encontrado se estaban reformulando como cálculos mal realizados. Un dos más dos, que ya no le daba tres, ahora son cuatro. Algo se completo, algo dejó de ser una pieza aislada en medio de un éter luminoso. Los tiempos se encuentran revueltos, más exactos, más livianos que ayer.
La filosofía no era más que otro regazo para su mente, cuando no tenía realidad que palpar. Uno que cada tanto la acunaba para continuar soñando entre caminantes uniformados de ideas muertas. Dejó atrás una calle de libros bien consumidos, para entrar en un laberinto de misterios indelebles. Como de costumbre, pocos comprendían su determinante cambio y por ello, se alejo de las continuas masas que la observaban como un elemento trascendental para sus vidas.
Sara tomo el mando de un barco que se alejaba de las tormentas, para ir en búsqueda de los movimientos impredecibles. El mar la rodeaba como la clara a la yema. Todo nos retrata a una Sara en viaje.

L.S.R.




jueves, 30 de abril de 2015

Una aparente Paula

Confesión XVIII: Es uno de esos momentos, donde sólo puedo escribir, anhelo hacerlo. Sé vienen imágenes, recuerdos profundos, sueños guardados, palabras jamás dichas. Es excitante escribir de esta manera, cuando todo quiere salir y tomar forma.



Paula, se acercó a su mejilla y lo besó. Nada había sucedido en ella, hasta pasar un tiempo entre vasos y colillas. Se había desaferrado de una parte de ella. Había dejado de ver una herida para pasar a ver las palmas de sus manos. Recordó que caminaba, que nadaba, que volada y sin apuro iba hacía delante.
Durante una tarde, cuando el sol aún se reflejaba en las tazas de café, Paula comenzó a contar todas sus penas. Sus viejos deseos, sus miradas encapsuladas, sus sueños frotados contra las sábanas. Se reflejaba en un espejo de la cafetería, y Francisco, la oía. Tal vez, nunca lo registró, pero él estaba atento a todos sus movimientos. Era una dulce canción de primavera para sus ojos.
La inquietud que se hacía presente entre ambos, algo decía, pero cuando el campo no está preparado para ser sembrado, las señales no existen. Así que el tiempo siguió haciendo estragos con esas vibraciones que no tenían un puerto.
Una respiración onda que la transportó, la elevó a la tranquilidad que ella tanto ama. Vivir rodeados de otros, no dice mucho, la soledad suele ser el verdadero espacio de encuentro. Algo de eso, Paula, predicaba con los hechos. A veces de manera contradictoria, ya que, por momentos se volvía el alma de una multitud de personas; y en otros, era parte del silencio, unión del cielo y la tierra.
En ese momento de encuentro, sufrió el recorrido de una visión, él aparecía en una imagen futura. Paula, no encontraba explicación alguna, no comprendía la existencia de esa visión. Su corazón latía en frecuencias que no tenían sentido para ella, porque no encontraba una lógica. Se agitó las ropas, y se levanto del suelo. Camino hacía la otra parte del parque, donde había niños jugando. Se sentó en un banco, sacó un cigarrillo y lo encendió. Miró por mucho tiempo a los niños jugar. Observó especialmente a un padre que contenía a su hijo de un año, en el aprendizaje de subir unas escaleras y bajar por el tobogán. Trató de eliminar el pensamiento que intentaba comprender la visión. Paula, dejó de ver a los niños, bajó su mirada para recorrer el tronco de un árbol y terminar en los ojos de un niño con rulos que se acerco a ella. Paula, le habló, el pequeño le sonreía y en un instante, ella se fue de ese espacio en sus pensamientos. Veía al niño, como se agitaba su cabello con el viento y sentía alegría, mientras pensaba en que el niño tenía un parecido angelical a Francisco. Todos sus pensamientos terminaron en ese momento. Ella vuelve al presente, y le sonríe. Le alarga los brazos como en señal de "avance", un semáforo con luz verde, le da un abrazo fuerte, cálido y prolongado. Y así la sin razón, se vuelve el personaje principal de la escena.


L.S.R.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cartas al aire - XXX

La cobardía te a alejado de mí. Nos a vestido con atuendos surrealistas, para evitar que nos imantemos.
No lo soporto, no lo quiero más, me cansé de tratar de comprender lo incomprensible. En todos lados te veo como palabra, como una canción que nos llama, como un ejemplo en una charla.
Esto no tiene sentido de continuar. ¿Por qué te sueño, te extraño?, ¿qué es lo que extraño?

Daba un paso al frente, aparecías, me detenía. Retomaba la marcha, daba cinco pasos largos, aparecías, nuevamente me detenía. Quise seguir sola, volver a transitar esas calles sin más nada que pensar, apreciar lo que alguna vez supe valorar, pero haz comido mi cerebro despertando ese revoltijo de sentimientos.
Ahora no soporto caminar sola, he logrado figurarme como un fantasma en tu vida y será mejor así. Si no te tengo como quiero, mejor no estar presente.


Lo entiendes porque has visto la esencia. Si en algún momento te preguntas, “¿por qué se aleja?”, tómalo como un favor.

A veces tengo la leve sensación de que ambos hemos entendido lo que pasa, pero que nuestra mediocridad, destruirá para siempre lo que hemos visto.
El fuego que arde en mi pecho, al recordarte, debe extinguirse. He buscado la forma, he conocido personas maravillosas que al estar ciega, no supe apreciar y aún no lo logro. Tengo la esperanza de que, de un momento a otro, el hechizo se rompa.

En un cajón dentro de mi memoria tengo esa imagen. Nunca antes te lo había dicho pero te veías maravilloso sentado en el suelo, apoyado en esa columna; en tus manos, un libro. A lo lejos, sonaba la campana, una fila y adentro. No quiero describir mucho más porque esa es una imagen sólo mía.

Releo lo que acabo de escribir y sigo sin entender, que nos han hecho. Te extraño, te quiero, te necesito pero de una forma distinta. No sé que es ésto, pero me consume.

Estas no son las últimas palabras, cada tanto si lees entre líneas, verás que te he vuelto eterno. La última palabra debería ser "¡Adiós!", pero por alguna razón, no puedo decirla, pensarla, escribirla.



L.S.R.


sábado, 10 de mayo de 2014

Visión reflexiva de algo que no ha de morir.

Un puño fuertemente cerrado frente a mis ojos, y una sensación de extrañamiento, de afecto se encarna dentro de mi consciencia. Bajar la mirada y ver la sangre desbordaba por la naturaleza. Volver la mirada hacia la mano, verla desplegada con un sudor brillante que refleja el desafío de la decisión. Pensar por un momento que aquellas lineas, de la palma, son indescifrables pero amigables.
¿Qué me querrán decir aquellas lineas?, ¿dónde es que me limitan?, ¿no será más que otro engaño?... conmigo el mundo ha sido cruel en algún pasado, hoy es sólo un aliado en el abismo. Somos dos buscadores de respuestas, de verdades construidas, de conciencias enemigas.
Las veo de principio a fin, las cargo de delirio racional y finalizo, sonriendo y diciendo que somos unión producto del destino. Cierro el puño e imagino, un futuro donde me veo sentada escribiendo, recordando viejos amigos, al lado de un viejo compañero, escuchando a los niños reír en el patio.
¿Cómo negarme a ver la realidad de mi camino?, ¿cómo permitirme negar el hambre de mis pasiones, de mis deseos, de mis sueños?. Es imposible, no lo visualizo de otra manera. Tomar la decisión es clave, es sólo un paso para continuar con la búsqueda de una alternativa real. Las palabras son la herramienta de mi lado autodidacta. La música es mi compañera, mi amiga, la vida misma que se filtra en silencios, bemoles, entre la sensibilidad manifestada en voces ajenas. Las imágenes son el sabio de la tribu, que me relatan historias llenas de colores, de formas, de texturas, de olores a la cocina de mamá. Todas ellas, me ofrecen la oportunidad de vivir múltiples-vidas. Como en el escenario, al permitir que un personaje viva, manifestándose en tu cuerpo.
"Super activa", me han dicho, "siempre adelante", me han dicho, "... sos buena en lo que haces", me han dicho, pero nada me sirve. No necesito el halago, es lo de menos. Mi objetivo es claro, es convertir un imposible en posible. Tener siempre presente el aspecto humano, la diversidad, ante un culto al progreso. Si siento que algo de lo hago, se aleja por un momento de mi principio, pongo un alto.
Amor hacia la perfección, la totalidad, lo singular... pasión por la carne, lo nuevo, lo alterno...
Amor por ellos, los que están al lado y los que están por venir.
Abro nuevamente mi mano, acaricio las lineas y la presiono junto al pecho. Cierro los ojos y sólo logro tomar consciencia de que estoy en tranquilidad y contenta, de saber que he concluido con el paso que amagaba dar, para no terminar.


L.S.R.


sábado, 1 de marzo de 2014

Trivium


Estremerceme a tu llegada.
Acabar con los sin sentidos,
para terminar derrietiendo las copas.
Ver que el tiempo hizo estragos,
de aquellos que son mejor que un vino.

Ni una sola palabra del misterio.
Ni una sola confesión, que nos desangre.
¿Para qué hacerlo, si hemos ido a buscar algo que nos espera?
Ay, por un momento, las campanas
se rién con grandes carcajadas.

Tomar los remos, volver al agua,
retomar el vuelo,
hacia un pasado pisado, presente comido,
futuro lejano.

De lobos, de caballos, de hambre y ensueños quebrajados
hablamos sin ser discretos.
Invertir los roles,
acabar comprendiendo
que es mejor dejar pasar el tiempo.

Volver al nido y sentir el alivio.
Volver a respirar sin tener que contener el suspiro.
Volver y apagar el fuego del alma,
que lo implora bajo las sábanas.



L.S.R.





miércoles, 12 de febrero de 2014

Mente cizañera

Mi madre, junto a mi padre, habían cultivado mi imaginación pero sin darse cuenta, la fantasía se enredo al tallo. Y ahora sueño con aquello que deseo extirpar de mi mente.
Es rico sentir como deseo un momento con su presencia, pero he de esperar que el deseo sea mutuo. Las luces de la calle, los autos y los mil timbres, me dan apetito. Hambre de saber cómo está, qué se cruza por esa mente, qué agita ese corazón...
Por momentos, al tratar de darle un sentido a los sentimientos que emanan al volver al recuerdo, mi mente trata de convencerme que con la magia de la ciencia podré deducirlo y arrancar esos deseos. La emoción que transporta mi estómago a la punta de la lengua, al pensar que está cerca, me hace dudar; y haber tomado la decisión de olvidar, se desvanece, al menos pierde el peso, como un alma que deja un cuerpo. De nada sirve alejarse, tratar de borrar el mínimo conocimiento del otro, cuando el cuerpo va en contra.
Maldecir el hechizo, la incomprensión, ya no tienen lugar a existir. Todo pareciera decir, que dejar pasar el tiempo es una clave fundamental.
Entrar y salir de otros cuerpos, otras sábanas, no funcionaron como lo esperaba. Llegue a pensar que si tocaba la realidad, aquello se iría, dándome la razón de que todo no es más que una fantasía. Una canción, una palabra, un gesto, una enseñanza, un descubrimiento, cada tanto, lo trajo al presente sin estar.
Los sueños producen la fiebre que alimenta esa ausencia. Ay, ¿cuál fue la palabra, el momento, que me lanzo al hechizo de un ser? Si lo descubriera, quiero creer, que tal vez podría quitarlo.
Subiendo al subte, escuche una canción a lo lejos, que declaraba "...Me callo porque es más cómodo engañarse. Me callo porque ha ganado la razón al corazón. Pero pase lo que pase,y aunque otro me acompañe, en silencio te querré tan sólo a tí." y sentí que hablaba por mi.



L.S.R.



lunes, 23 de diciembre de 2013

Trigo de bebe

Las almas que viven en un mundo terrenal, se encausan con lógica hacia un final. Pero cuando viven en el mundo ideal, llevando imprimido lo aprendido, no se ve la llegada del camino, sino se dibuja un arco de cristal.
El sol golpea las pupilas, pero es posible vislumbrar su manera sencilla y singular de andar. Él ha entregado en aquellos momentos su piel, para que escoja por donde dejar huellas de miel. Al observar los sueños que emanan de sus poros, una leve sonrisa puedo gesticular. Ay!, por cortos lapsos, veo un niño dentro de esa piel. La curiosidad por el mundo, de aquella inocencia. Sus labios rosados caminan sobre mi piel y sus dedos son un carrusel.
No sé lo que hay en su mente, ni lo quiero saber. Los caminantes sabios, me han señalado, que el tiempo es más valioso cuando se deja correr. ¿Para que lanzar los momentos a la conciencia, cargarlos de sentido y construir castillos, si lo bello está en el instinto?...
Sus ojos son extranjeros, hablan un lenguaje que debo traducir. Es poco el tiempo que me muevo en esas tierras. No hay apuro, cuando el accionar corre como el mar. No había comprendido hasta ese momento, que la mente es realmente cizañera.
La fuerza de sus brazos despiertan el alivio y sus piernas son carreteras hacia un sólo destino. Lamer un trozo de esa piel, es el regalo a lo espontaneo. Tener su sexo entre las manos, despierta al monstruo enjaulado.
No palabras, sólo silencio. No pensamientos, sólo hechos. Parece ser que así comienza el conocimiento del otro mundo. Las etiquetas, los limites, los pensamientos moralistas, se corren a un lado, para dar lugar a que las aguas fluyan sin un propósito real.
No pasado, no futuro, no preguntas, no posesiones, sencillamente cocinar la carne a fuego lento en el asador.


L.S.R.

jueves, 21 de noviembre de 2013

El claroscuro unifica la aparente dualidad.

He dibujado un horizonte a lo lejos y en el construyo mi hogar. El arte siempre ha sido mi hogar, mi primer amor, mi ilusión más valiosa. Si me alejo del horizonte, mi alma se rebela dejándome aquella angustia en el pecho, clavada en la cien. Tempranamente he descubierto porque me moví siempre de esta manera tan obstinada. Los "no", los "sí", los "tal vez", tienen un motivo existencial; les he otorgado la posibilidad de marcar limites al camino, para no deambular en sitios que me torturen sin sentido. Si he de padecer dolor, angustia, ansiedad, debe ser por algo que realmente lo valga. El arte como los hombres, siempre lo han valido, mientras se impriman en mi mente y en mi carne.

X:- ¿Has perdido el horizonte?
Y:- Sí, lo hago cada tanto, cuando no detengo las fuerzas que llevo dentro.
X:- Está bien, es parte de crecer, tener el don de la pasión nunca ha sido fácil.
Y:- A veces tengo miedo de enloquecer. Aunque siento que una cuota de inconsciencia me vendría bien.
X:- Hay algo que debo dejarte claro, una vez que ves lo que está sobre la mesa es difícil olvidarlo. Los hombres juegan dividiendo en sus discursos la mente, pero no es más que eso, un desvelado misterio que no sirve mantenerlo latiendo en ningún sitio de tu cuerpo. Lo han colocado sobre tu plato para mantenerte anclada en un sin fin de vueltas en la nada.

Dame una palabra, un color, una imagen, un sonido, un cuerpo y aceptare la ilusión sin cuestionar. Frente a un banquete de expresiones, el apetito renace al instante, como aquella planta que agoniza y que con el golpe del sol, agua y amor, irgue en un ascenso sin escalas.
La mente siempre necesita espacio pero esa porción, siempre pertenecerá a los sentidos; son ellos los que han de gobernar por el solo hecho, de que la mente es pendenciera.

X:- Eres tan obstinada, terca, terca, que aunque te traiga escombros de lo que digo, seguirás haciendo lo mismo.
Y:- Escuche cien veces lo mismo y cien veces he dicho, creó en lo que hago por eso continuo. Dos más dos son tres.
X:- Son cuatro, son cuatro...
Y:- Dije que son tres para mi y encontraré la forma de demostrarte lo que digo. Ya tengo un desafío, verás que utilizaré el lenguaje de tu mundo para construir mi discurso y comprenderás al fin de lo que hablo.
X:- Terca, terca, terca...
Y:- Tan solo es mi locura que se impone ante tu cordura.







L.S.R.