Anclajes

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Lina Scheynius

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cartas al aire - XXX

La cobardía te a alejado de mí. Nos a vestido con atuendos surrealistas, para evitar que nos imantemos.
No lo soporto, no lo quiero más, me cansé de tratar de comprender lo incomprensible. En todos lados te veo como palabra, como una canción que nos llama, como un ejemplo en una charla.
Esto no tiene sentido de continuar. ¿Por qué te sueño, te extraño?, ¿qué es lo que extraño?

Daba un paso al frente, aparecías, me detenía. Retomaba la marcha, daba cinco pasos largos, aparecías, nuevamente me detenía. Quise seguir sola, volver a transitar esas calles sin más nada que pensar, apreciar lo que alguna vez supe valorar, pero haz comido mi cerebro despertando ese revoltijo de sentimientos.
Ahora no soporto caminar sola, he logrado figurarme como un fantasma en tu vida y será mejor así. Si no te tengo como quiero, mejor no estar presente.


Lo entiendes porque has visto la esencia. Si en algún momento te preguntas, “¿por qué se aleja?”, tómalo como un favor.

A veces tengo la leve sensación de que ambos hemos entendido lo que pasa, pero que nuestra mediocridad, destruirá para siempre lo que hemos visto.
El fuego que arde en mi pecho, al recordarte, debe extinguirse. He buscado la forma, he conocido personas maravillosas que al estar ciega, no supe apreciar y aún no lo logro. Tengo la esperanza de que, de un momento a otro, el hechizo se rompa.

En un cajón dentro de mi memoria tengo esa imagen. Nunca antes te lo había dicho pero te veías maravilloso sentado en el suelo, apoyado en esa columna; en tus manos, un libro. A lo lejos, sonaba la campana, una fila y adentro. No quiero describir mucho más porque esa es una imagen sólo mía.

Releo lo que acabo de escribir y sigo sin entender, que nos han hecho. Te extraño, te quiero, te necesito pero de una forma distinta. No sé que es ésto, pero me consume.

Estas no son las últimas palabras, cada tanto si lees entre líneas, verás que te he vuelto eterno. La última palabra debería ser "¡Adiós!", pero por alguna razón, no puedo decirla, pensarla, escribirla.



L.S.R.


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