Tomar la palabra como la espada más afilada, apuntar al corazón del adversario con dulzura, acariciar por la superficie como en un juego sádico y perder la batalla. Olvidar el momento, perder la conciencia del acto y deambular por trivialidades para sobrevivir es la táctica colectiva más usada.
¿Quién no ha caído en el olvido en algún momento?.
Los tiempos se ven acelerados por el relato al analizar la Historia desde cualquier medio de comunicación. El Arte se ha visto afectado por los sucesos externos, que cada tanto entran en contacto con la creación. Quien expresa, quien comunica, quien habla por medio del lenguaje que ha elegido es siempre carnada de los hechos del mundo exterior. Un lobo adiestrado es quien se expresa cambiando su discurso por ligar con el mercado.
El padecer rechazos interminables por la elección más ilógica para los ventajistas, debería ser acto de admiración. Quien logra vivir sin la preocupación de pertenecer, quien logra tomar conciencia de cada minuto de existencia, quien construye sus herramientas para construir un puente entre uno y los otros, conociendo los distintos campos que lo rodean, estará un paso más adelante de los múltiples hambrientos de poder finito.
La belleza que viste una palabra, una imagen, un sonido, un objeto, un cuerpo es entregada a los sentidos de los caminantes sensibles.
L.S.R.
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